Puntos Clave

  • Capacidad de producción: La planta piloto de Longlaville aspira a alcanzar las 50.000 toneladas de PET reciclado al año.
  • Tecnología: Proceso de reciclaje enzimático desarrollado por Carbios, capaz de descomponer el plástico en sus monómeros originales (moléculas básicas del polímero) sin pérdida de calidad.
  • Socios y respaldo: Participan Indorama Ventures y el fondo SPI de Bpifrance (fondo público francés de inversión industrial), con financiación pública francesa y europea.

El plástico que se regenera sin límite

Carbios, empresa deeptech (tecnología avanzada y compleja) con sede en Clermont-Ferrand, ha desarrollado un proceso enzimático que descompone el PET (tereftalato de polietileno, plástico de botellas) hasta sus componentes moleculares básicos. El resultado es un plástico puro, transparente, reutilizable sin degradación de calidad, en teoría de forma indefinida. La tecnología apunta precisamente a los residuos que los sistemas mecánicos tradicionales consideran irrecuperables: botellas de colores, tejidos de poliéster, envases multicapa que hoy terminan simplemente descartados.



Carbios: El PET que se Recicla al Infinito con Enzimas - Foto 1

Carbios: El PET que se Recicla al Infinito con Enzimas - Foto 2

La obra de Longlaville y los aliados industriales

En la región del Gran Este, en Longlaville, ha comenzado la construcción de la primera planta demostrativa a escala industrial, con una capacidad prevista de 50.000 toneladas anuales. El proyecto ha atraído al gigante Indorama Ventures como socio industrial, mientras el Estado francés ha aportado recursos a través del fondo SPI, gestionado por Bpifrance, complementados con subvenciones europeas destinadas a impulsar la transición hacia materiales circulares.

Retrasos y competencia tecnológica

El camino no ha sido lineal: la empresa ha acumulado retrasos respecto al calendario inicial, y aún queda por demostrar la viabilidad económica del proceso a escala industrial. En el mercado avanza también la depolimerización termoquímica (proceso que descompone el plástico con calor y reactivos químicos), tecnología rival que promete resultados similares con un enfoque distinto. El año 2026 se perfila como el momento decisivo para comprobar si la apuesta enzimática francesa resistirá la prueba de la producción real.