Puntos Clave
- Salto en el ranking: Singapur pasa de la novena posición en 2015 al quinto puesto mundial en 2025 entre los centros financieros globales, según el think tank New Financial.
- Patrimonio gestionado: 6,7 billones de dólares singapurenses (5,2 billones de dólares estadounidenses) en activos bajo gestión a finales de 2025.
- Expansión en IA: Amity abre un AI Research & Application Centre tras una ronda Serie D de 100 millones de dólares liderada por EDBI; Plaud invierte más de 10 millones de dólares singapurenses en su hub para Asia-Pacífico.
El quinto puesto que nadie esperaba
Singapur ha dejado de ser una simple escala de tránsito para capitales. El informe firmado por el think tank londinense New Financial certifica un cambio que en 2015 parecía ciencia ficción: la ciudad-estado escala en el ranking global de centros financieros y se sitúa en el quinto puesto absoluto, superando a plazas con historia y volúmenes mucho más consolidados como China y Luxemburgo. En el podio permanecen Estados Unidos, Reino Unido y Hong Kong, pero el cuarto y quinto puesto reflejan una redistribución de peso que los analistas califican de estructural, no coyuntural. La metodología del ranking no deja espacio para opiniones: se basa en datos verificables como el volumen de activos gestionados, las posiciones mantenidas por entidades bancarias extranjeras en el territorio y el volumen de operaciones de financiación tanto pública como privada.

Las cifras que sustentan este posicionamiento son considerables. A finales de 2025 Singapur gestionaba un patrimonio total de 6,7 billones de dólares singapurenses, equivalente a unos 5,2 billones de dólares estadounidenses. Un volumen que ha atraído flujos por decenas de miles de millones en un momento histórico en el que la riqueza global está redefiniendo sus rutas. No se trata de un caso aislado: grupos bancarios de peso internacional como JPMorgan Chase están reforzando su presencia operativa en la ciudad-estado para captar este flujo, mientras las autoridades locales trabajan estrechamente con las entidades privadas para reducir drásticamente los tiempos burocráticos de apertura de cuentas para clientes de alto patrimonio, llevándolos a aproximadamente un mes.

Del asset management a la inteligencia artificial
Pero reducir Singapur a una caja fuerte con vistas al puerto sería un error de interpretación. La ciudad-estado está construyendo en paralelo un ecosistema para la inteligencia artificial que atrae a actores internacionales con la misma velocidad con la que atrae capitales. El ejemplo más reciente llega de Amity, grupo tailandés especializado en software empresarial, que a finales de junio de 2026 inauguró en Singapur una oficina y un auténtico centro de investigación aplicada, el AI Research & Application Centre (ARAC). Detrás de la operación hay una ronda de financiación Serie D de 100 millones de dólares, liderada por EDBI, el brazo inversor de SG Growth Capital.

El centro no nace como escaparate, sino como cuartel general operativo para todo el sudeste asiático y como base global para la investigación en IA del grupo. La estrategia declarada apuesta por modelos verticales, construidos sobre datos reales del sector y no sobre conjuntos de datos genéricos reciclados. Los objetivos comerciales son explícitos: 200 millones de dólares de facturación anualizada para finales de 2026 y una salida a bolsa fijada para 2027. En los próximos tres años la empresa prevé crear hasta 60 nuevos puestos de trabajo en Singapur entre investigación, ingeniería y desarrollo comercial. El fundador Korawad Chearavanont resumió la filosofía de la operación al declarar que las empresas asiáticas merecen una inteligencia artificial construida sobre su realidad específica, no herramientas pensadas en otro lugar y simplemente adaptadas.

Plaud y la carrera de los dispositivos inteligentes
En la misma dirección se mueve Plaud, empresa estadounidense que fabrica dispositivos de grabación y transcripción basados en IA, conocida sobre todo por su Plaud Note Pro, un gadget del tamaño de una tarjeta de crédito capaz de grabar, transcribir y resumir automáticamente reuniones y conversaciones. En junio de 2026 la empresa anunció una inversión superior a los 10 millones de dólares singapurenses para convertir la ciudad-estado en su primer hub de investigación y desarrollo dedicado a la región Asia-Pacífico. El plan prevé ampliar la plantilla local de unos 100 a 150 empleados para finales de 2026, con la oficina de Singapur llamada a coordinar la estrategia regional, la infraestructura en la nube, el desarrollo de IA, recursos humanos, finanzas y cumplimiento normativo a escala global.

El director ejecutivo Nathan Xu justificó la decisión apuntando al acceso a talento cualificado en IA, ingeniería y gestión regional del negocio, en un área que define como diversa, multilingüe y en rápido movimiento. Las estimaciones internas indican que la región Asia-Pacífico contribuirá con unos 100 millones de dólares a la facturación total prevista para 2026, una cuota de entre el 20 y el 25% del total de la empresa.
Un diseño que no es casual
La combinación entre el salto en el ranking como centro financiero global, la llegada del centro de investigación de Amity y la expansión de Plaud no debe leerse como una secuencia de episodios inconexos. Son las piezas de una estrategia que entrelaza deliberadamente la solidez financiera consolidada con una agenda tecnológica agresiva en inteligencia artificial. Yeung Chia Li, Senior Partner de EDBI, comentó que la decisión de Amity de instalar aquí su centro de investigación y su sede regional confirma la capacidad de la ciudad-estado para construir competencias avanzadas en IA, transformarlas en productos comercializables y usarlas como palanca de expansión regional. El resultado es un ecosistema donde capital, competencias técnicas e infraestructuras normativas se alimentan mutuamente, empujando a Singapur más allá de su identidad histórica como plaza financiera hacia un papel de laboratorio permanente para la innovación aplicada.
