Puntos Clave
- Valoración y capital: Shield AI ha alcanzado una valoración de 12.700 millones de dólares tras una ronda de Serie G de 2.000 millones cerrada en marzo de 2026.
- Tecnología central: el software Hivemind pilota drones y aviones sin GPS, sin comunicaciones satelitales ni operador humano, y ya ha sido seleccionado para el caza autónomo YFQ-44A Fury y el programa LUCAS del Departamento de Defensa de EE. UU.
- Impacto operativo: los drones V-BAT han superado las 200 salidas en Ucrania y han contribuido a la incautación de más de mil millones de dólares en droga en el Golfo de México para la Guardia Costera estadounidense.
Un ex Navy SEAL y el nacimiento de Shield AI
Brandon Tseng, con dos misiones en Afganistán a sus espaldas y un episodio en Uruzgan en el que sus compañeros perdieron la vida al entrar en un edificio sin saber qué contenía, fundó en 2015 Shield AI. Diez años después, la empresa se ha convertido en el principal operador de autonomía militar del mundo, con una valoración de 12.700 millones de dólares confirmada por la ronda de Serie G de 2.000 millones cerrada en marzo de 2026.
Hivemind, el software que opera en la oscuridad
En el centro de este crecimiento se encuentra Hivemind, un sistema de inteligencia artificial que permite a drones y aviones navegar, decidir y actuar sin GPS, sin conexión satelital y sin operador humano en tiempo real. En escenarios saturados por interferencia electrónica, donde la mayoría de los sistemas remotos pierden control y visión, Hivemind construye de forma autónoma un mapa del entorno mediante sus propios sensores y lo comparte con el resto de vehículos del enjambre.

El V-BAT y los contratos operativos
El dron VTOL V-BAT, de casi tres metros de altura y 82 kilos de peso, despega desde plataformas mínimas y sobrevuela el campo operativo durante horas. La Guardia Costera de Estados Unidos le asignó un contrato de 198 millones de dólares: en 2025 los V-BAT contribuyeron a la incautación de más de mil millones de dólares en droga en el Golfo de México. La Marina estadounidense también ha seleccionado a Shield AI para competir por otros 800 millones en servicios ISR.
El banco de pruebas ucraniano
Para abril de 2025, los V-BAT ya habían completado más de 130 salidas en Ucrania, en el entorno de guerra electrónica más disputado actualmente. La cifra superó las 200 misiones en los meses siguientes. La empresa ha declarado que debe operar en estrecho contacto con los operadores sobre el terreno para construir sistemas fiables en las condiciones más adversas.
Crecimiento de ingresos y entrada de inversores institucionales
Los ingresos pasaron de 163 millones de dólares en 2023 a 267 millones en 2024, un incremento del 64%, hasta alcanzar 300 millones en 2025. Para 2026 la empresa apunta a superar los 540 millones, con una trayectoria que llevaría a los mil millones hacia 2028. Entre los inversores figuran Andreessen Horowitz, L3Harris, Hanwha Aerospace, Blackstone y JPMorgan, centrados no en el vehículo individual sino en la plataforma de software subyacente.
Hivemind se extiende más allá del V-BAT
En febrero de 2026, la Fuerza Aérea de EE. UU. eligió instalar Hivemind en el YFQ-44A Fury, avión de combate autónomo producido por Anduril en el marco del programa Collaborative Combat Aircraft (CCA). La decisión prevaleció sobre el software propietario Lattice, desarrollado por la propia Anduril para el mismo vehículo.

LUCAS y la masa coordinada
En mayo de 2026, el Departamento de Defensa seleccionó a Shield AI para integrar Hivemind en el programa LUCAS, una clase de drones kamikaze diseñados para operar en enjambres coordinados por un único operador. Brandon Tseng definió a Hivemind como el sistema que hace que esa masa sea coordinada y operativa, no solo numerosa.
X-BAT y la adquisición de Aechelon
El proyecto X-BAT contempla un caza VTOL autónomo de 8 metros de longitud, envergadura de 12 metros, altitud operativa de 15.000 metros y autonomía de 3.700 kilómetros sin piloto humano. En marzo de 2026, Shield AI adquirió Aechelon Technology, empresa especializada en simulación para entrenamiento militar, con el objetivo de conectar simulación, pruebas y despliegue operativo en un único ciclo continuo.
La compresión de los tiempos de desarrollo
Con las herramientas actuales de Shield AI, dos ingenieros pueden construir un piloto de IA para un dron kamikaze en menos de dos semanas, un proceso que hace cuatro años requería 150 ingenieros y 18 meses. La reducción de tiempos acelera la adopción por parte de las fuerzas aliadas y reduce al mismo tiempo el umbral técnico necesario para replicar sistemas similares en otros lugares.

El nudo de la decisión letal
Brandon Tseng afirma que la decisión sobre el uso de la fuerza letal sigue siendo una decisión humana. Sin embargo, Hivemind está diseñado para operar sin comunicación constante con un operador: en entornos saturados por interferencias, la supervivencia del sistema depende de su capacidad de decidir de forma autónoma.
El panorama en el presupuesto de Defensa
El Pentágono solicitó 13.400 millones de dólares para sistemas autónomos en el presupuesto de 2026, la primera vez que el Departamento de Defensa dedica una línea específica a la autonomía y la inteligencia artificial. Shield AI ya opera en Ucrania, en el Mar Caribe, y se prepara para integrarse con los cazas F-35, con una empresa nacida de la experiencia directa de un soldado en combate ahora en el centro de la programación militar estadounidense sobre autonomía.
